High angle view of two female symbols drawn on the road with a heart shape

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Kattia Montenegro, una estudiante de 21 años de edad de Arequipa, Perú. Una cuidad al sur de Perú, no había hecho pública su orientación sexual.

Pero su hermana sabía que era lesbiana y le hacia la vida imposible, hasta amenazarla con una violación para que dejara de ser lesbiana.

“Te voy a mandar a violar para que te hagas mujercita,” le decía su hermana.

Practicar sexo con un hombre, “probar un buen varón,” la “enderezaría,” según la dice la hermana.

Cuando lo hizo por segunda vez decidió hablarles a sus padres de su orientación sexual y del acoso de su hermana.

Pero las amenazas no cesaron, ni los insultos, ni las agresiones.

“Así que decidí denunciarla”.

Las mujeres homosexuales que se han visto sometidas a este tipo de prácticas con el objetivo de forzarlas a la heterosexualidad no se ven reflejadas en las encuestas sobre violación en el país.

Por los expertos, tano del gobierno como la sociedad civil, aseguran que no son casos aislados.

“lamentablemente es una práctica que tiene cierta recurrencia,” dijo la directora general de Igualdad de Género y no Discriminación del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables de Perú, Margarita Díaz Picasso

“No creo que lo que someten a las mujeres lesbianas a estos procesos crean que van a cambiar su orientación sexual, sino que lo hacen a modo de castigo,” dijo Margarita

Ese fue el caso de una mujer en Mexico, fue castigado por ser lesbiana.

Ella nos cuenta que estaba sola en su habitación, cuando llego un amigo de la familia. Alguien de le trataba como parte de la familia y que le tenían confianza.

“Quería ‘curarme’ a la fuerza. Lo entienda así, pues me decía que no estaba bien ‘ser como eres’ y que ‘una mujer que llora por otra, no está correcto.’”