White House fence and fountain, Pennsylvania Ave, Washington DC, USA

Source: Danita Delimont / Getty

Telemundo Indy .- La pandemia del coronavirus avanza en Estados Unidos con un cifra récord de contagios y una preocupante alza en las hospitalizaciones, volviendo incluso a golpear la Casa Blanca con un brote en equipo del vicepresidente, Mike Pence.

El Gobierno que preside Donald Trump ha reconocido sin embargo este fin de semana, luego de dos días consecutivos con cerca de 78,000 casos nuevos, que no podrá contener al nuevo coronavirus.

“No vamos a controlar la pandemia”, afirmó Mark Meadows, jefe de gabinete de la Casa Blanca, el domingo en una entrevista en la cadena CNN, aunque luego añadió que el país derrotará al virus porque eso es lo que hacen los estadounidenses.

Las declaraciones del jefe de Gabinete llegaron mientras se conocía que al menos cuatro asesores del vicepresidente dieron positivo al virus, entre los que está el jefe de Gabinete, Marc Short.

Pence seguirá sin embargo con sus planes de campaña, con tan sólo una semana restante para las elecciones. Este lunes ha dado negativo a la prueba.

Estados Unidos ya supera los 8.6 millones de casos y más de 226,000 muertos por el virus, según datos de NBC News, y las proyecciones no son alentadoras.

Los contagios están aumentando en la región del Medio Oeste y las áreas rurales del país. Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, funcionarios de la salud pública temen que más personas se reúnan puertas adentro, lo que facilita la propagación del virus.

Expertos afirman que es sólo cuestión de tiempo antes de que los hospitales del país alcancen su límite de capacidad, aunque en algunos estados esto ya está ocurriendo, según reporta el diario The New York Times.

Hay más de 41,000 pacientes internados a causa del virus en el país, una cifra superior en un 40% a la registrada el mes pasado. En los primeros meses de la pandemia, gran parte de esos pacientes estaban en áreas metropolitanas, mientras que ahora se encuentran en regiones rurales con peor infraestructura sanitaria.

En lugares como Idaho, por ejemplo, un hospital alcanzó un nivel de ocupación del 99% la semana pasada y advirtió que podría tener que trasladar a pacientes con coronavirus a centros en estados como Seattle, en Washington, y Portland, en Oregon.

“En concreto, hemos tenido que cerrar un piso entero de nuestro hospital”, dijo Robert Scoggins, un neumólogo del hospital Kootenai Health en Coeur d’Alene.

En Texas, el gobernador Greg Abbott está enviando más refuerzos médicos a la zona de El Paso, en la frontera con México, luego de que la ciudad registrara 3,750 casos nuevos en una semana.

Los números muestran una vez más una realidad que disiente con el panorama presentado por el presidente, Donald Trump, en plena campaña electoral.

Días después de que Trump en el debate presidencial que la pandemia estaba bajo control, 43 estados del país reportaron un alza en los contagios.

El incremento de casos se debe a eventos masivos, pero también a fiestas, bodas y otros encuentros familiares, según los expertos. En varias partes del país, las autoridades volvieron a recomendar el autoconfinamiento.

Sin embargo, la Casa Blanca atribuye el aumento de contagios a la mayor cantidad de pruebas de diagnóstico, y asegura que la economía de Estados Unidos necesita reabrirse por completo.

“Lo que tenemos que hacer es asegurarnos de que tenemos los factores de mitigación adecuados, ya sean terapias o vacunas o tratamientos para asegurarnos de que las personas no mueran por esto”, indicó el jefe de gabinete de la Casa Blanca el domingo.

Al mismo tiempo, Trump volvió a afirmar, en un discurso de campaña en New Hampshire que Estados Unidos estaba “a la vuelta de la esquina” en la recuperación ante la pandemia.