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NICHOLAS KAMM

Telemundo Noticias .- La Casa Blanca y la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, han acordado informalmente mantener libre de conflictos un proyecto de ley de financiación provisional necesario para evitar un cierre del Gobierno a finales de septiembre.

El acuerdo tiene como objetivo mantener fuera de la mesa cualquier posibilidad de que el cierre ocurra a solo dos meses de las elecciones generales. Para este fin, ambas partes han puesto a un lado sus diferencias sobre el nuevo paquete de estímulo económico por el COVID-19, que mantienen estancadas las conversaciones desde inicios de agosto.

El pacto informal fue alcanzado durante una llamada telefónica el martes entre Pelosi y el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, confirmaron asistentes demócratas y republicanos familiarizadas con la plática.

Si bien este allana el camino para que el Gobierno siga funcionando al comienzo del año fiscal el 1 de octubre, no resuelve el enfrentamiento sobre el nuevo paquete de ayuda o si se podría incluir algunas medidas de alivio, mientras la pandemia continúa causando estragos a la economía del país y millones de estadounidenses siguen desempleados.

Las negociaciones para una nueva legislación de socorro ante los estragos financieros del COVID-19 siguen estancadas desde el pasado 7 de agosto.

El cheque de 1,200 dólares, cada vez más lejanos

Los demócratas del Congreso y la Administración Trump alcanzaron un punto muerto sobre el estímulo desde que se interrumpieron las conversaciones a inicios de agosto.

Ambas bancadas difieren por un billón de dólares en sus respectivas propuestas, y los demócratas presionan por 915,000 millones en ayuda a estados y localidades e insisten en que se mantengan los 600 dólares semanales en beneficios de desempleo suplementarios federales, que expiraron a finales de julio.

Durante la llamada del martes, que según las fuentes duró alrededor de media hora, Mnuchin y Pelosi no pudieron cerrar esta brecha, incluso después de que el secretario del Tesoro señalara que la ayuda fiscal era urgente para determinadas partes de la economía estadounidense.

Pelosi señaló más tarde que los demócratas ya habían reducido su demanda anterior de 3,4 billones de dólares a 2,2 billones.