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Paul Manafort, ex jefe de campaña del presidente, Donald Trump, y su socio empresarial Rick Gates han sido acusados esta mañana de una docena de cargos criminales que incluyen conspiración contra Estados Unidos y lavado de dinero. Ambos se han entregado al FBI, que tenía orden de arresto en su contra dentro de la investigación especial dirigida por el fiscal especial Robert Mueller sobre los presuntos vínculos con Rusia del equipo electoral de Trump.

También se han presentado cargos contra otro asesor de campaña, George Papadopolous, en este caso por mentir al FBI sobre sus vínculos con el Gobierno ruso; ha admitido haberlo hecho, y está colaborando con las autoridades, según reporta NBC News.

Una fuente de la Casa Blanca ha asegurado que “no están sorprendidos” por estos arrestos, y ha agregado: “La Casa Blanca ha estado diciendo durante semanas que el fiscal especial se está moviendo mucho más rápido y deliberadamente de lo que la gente ha estado informando, está llevando a cabo activamente sus deberes, no es una sorpresa para la Casa Blanca”.

Trump ha negado reiteradamente cualquier vinculación irregular con Rusia, y ha calificado esta investigación como una “cacería de brujas”. Esta mañana, ha asegurado en la cuenta de la red social Twitter: “Lo siento, pero esto fue hace años, antes de que Paul Manafort fuera parte de la campaña de Trump. ¿Por qué no se centran en la corrupta Hillary y los demócratas???? Además, ¡no hubo colusión!”.

Manafort, de 68 años, fue despedido como jefe de campaña de Trump en agosto de 2016 ante los rumores sobre su apoyo a una campaña en favor de los intereses rusos en Ucrania. Gates es una figura menos conocida, que trabajó con Manafort en Ucrania y voló a Moscú para reuniones con asociados de un oligarca ruso que supuestamente les pagó decenas de millones de dólares por su trabajo.

En los cargos presentados hoy contra ambos se asegura que recibieron 75 millones de dólares de cuentas extranjeras, y que Manafort pudo haber blanqueado más de 18 millones. Se les acusa además de ocultar su trabajo defendiendo los intereses de Ucrania y de su entonces presidente, Viktor Yanukovych, entre 2006 y 2014, haciendo, entre otras cosas, cabildeo con varios miembros del Congreso estadounidense.

Se les acusa de mover cuatro millones de dólares a través de una de sus cuentas en el extranjero para elaborar y difundir un informe sobre Yulia Tymoshenko, expresidenta ucrania y rival de Yanukovych. Supuestamente, ocultaron esas cuentas en el extranjero a la Hacienda estadounidense, y las usaron para pagar sus gastos sin abonar impuestos (entre otros, 849.000 dólares en ropa comprada en Nueva York, 900.000 en una tienda de antigüedades de Virginia, o 250.000 para comprar cinco coches.

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