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Source: SUZANNE CORDEIRO / Getty

James Mathew Bradley Jr., el conductor del camión en el que murieron 10 inmigrantes el fin de semana en San Antonio, Texas, se enfrenta a una posible condena a muerte, de acuerdo con la acusación de la Fiscalía, que contempla además la cadena perpetua o multas de hasta 250.000 dólares bajo la ley de 2015 de  Justicia para las Víctimas de la Trata Humana.

Esta es la traducción textual del documento de acusación de la Fiscalía contra Bradley:

“El 23 de julio de 2017, el Departamento de la Policía de San Antonio recibió una llamada sobre un vehículo sospechoso en el Wal-Mart ubicado en la carretera interestatal 8538, camino de acceso 35, San Antonio, Texas, 78211.

Aproximadamente a las 00:23, un policía de San Antonio (SAPD) llegó al lugar e contactó con un empleado de Wal-Mart que le avisó de que había un camión de remolque sospechoso en la parte trasera del estacionamiento. El empleado señaló que había muchas personas necesitadas de ayuda. El oficial se acercó al camión y observó a múltiples personas de pie y yaciendo en y cerca de la parte posterior del remolque. El oficial fue al camión y encendió su luz en la cabina, momento en el que el conductor, James Mathew BRADLEY JR, salió de la parte trasera.

BRADLEY le dijo al oficial que el remolque que estaba transportando había sido vendido y que estaba transportándolo desde Schaller, Iowa, a Brownsville, Texas. BRADLEY dijo que no tenía conocimiento de los contenidos o la carga. BRADLEY dijo entonces que, después de estacionar su tractor de remolque, salió del vehículo a orinar y escuchó un movimiento en el remolque. BRADLEY dijo que entonces fue a la parte posterior del remolque y abrió la puerta. BRADLEY declaró que trató de ayudar a los ocupantes. En ese momento, el oficial detuvo a BRADLEY y regresó a la parte posterior del remolque y observó que varios de los ocupantes ya habían fallecido.

El Departamento de Seguridad Nacional, Investigaciones de Seguridad de San Antonio, Texas, fue notificado de la situación y acudieron a la escena. Al llegar, los Agentes Especiales de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) fueron informados de la situación por SAPD. Los agentes especiales fueron informados de que ocho inmigrantes indocumentados fueron hallados muertos a su llegada en y en los alrededores del camión de remolque, y que aproximadamente entre 30 y 40 inmigrantes indocumentados estaban lesionados y fueron trasladados a hospitales locales. Dos de los extranjeros indocumentados llevados al hospital murieron después, y otros estaban en condición crítica. Los detectives de SAPD informaron de que tenían bajo custodia al chofer del camión de remolque, y que estaba siendo trasladado a la sede de SAPD.

En la sede de SAPD, los agentes especiales de HSI James Lara y Gerry Reyes le leyeron a BRADLEY la Advertencia Miranda en inglés. BRADLEY accedió a hablar con los agentes y renunció a sus derechos bajo la ley Miranda, firmando una declaración de derechos.

BRADLEY comenzó diciendo que estaba viajando a San Antonio desde Laredo, Texas, luego de que su camión de remolque fuera lavado cuidadosamente. BRADLEY dijo que su camión de remolque se lavó en una parada de camiones en Laredo, Texas, en la carretera Interestatal 35 y el marcador de milla 3, en una “vieja parada de camiones”, para que su camión de remolque fuera lavado y pulido.

BRADLEY declaró que el propósito de su viaje era llevar el remolque que estaba transportando a Brownsville, Texas. BRADLEY dijo que estaba viajando desde Iowa a Brownsville para llevarle el remolque a su nuevo dueño. BRADLEY dijo que su jefe vendió el remolque a una persona en Brownsville y le pidió que lo entregara. BRADLEY dijo que no le dieron un período de tiempo para entregar el remolque ni una dirección de entrega.

BRADLEY dijo que cuando llegó al Wal-Mart salió del vehículo a orinar y escuchó golpes y sacudidas en el remolque. BRADLEY dijo que fue a abrir las puertas y se sorprendió cuando fue atropellado por “españoles”, y lanzado al suelo. BRADLEY dijo que notó que había cuerpos que yacían en el suelo como si fueran carne. BRADLEY dijo que sabía que al menos uno de ellos estaba muerto. BRADLEY dijo que sabía que el sistema de refrigeración del remolque estaba roto y que los cuatro agujeros de ventilación probablemente se tupieron

BRADLEY dijo que regresó al remolque y llamó a su esposa pero ella no respondió. BRADLEY declaró que no llamó al 911.

BRADLEY declaró que aproximadamente 30-40 personas corrieron y se dispersaron del remolque después que abrió las puertas. Dijo que sobre todo corrieron por el estacionamiento, y algunos se quedaron en el área de césped. BRADLEY dijo que no había nadie más en el área y no había vehículos allí para recoger a los pasajeros.

Los agentes especiales de HSI entrevistaron a uno de los extranjeros indocumentados que fueron transportados a un hospital local, a quien se refirieron por las iniciales J.M.M-J. El extranjero declaró que dejó su casa en Aguascalientes, México, con el propósito de viajar a Nuevo Laredo, Tamaulipas, México, y entrar de contrabando en Estados Unidos con el destino final de San Antonio, Texas. Dijo que una vez que llegara a San Antonio, Texas, debía pagarles a los contrabandistas 5.500 dólares.

Dijo que esperó con un grupo de 28 personas hasta las 8:00 PM para que lo cruzaran de contrabando a Estados Unidos a través del río. El contrabandista le dijo que personas vinculadas a los Zetas le cobrarían 11.000 pesos mexicanos por protección y 1.500 pesos mexicanos por cruzarlos en balsa, ya que el río es profundo en esa área. El dinero fue entregado y el grupo cruzó el río en balsa en tres viajes. Una vez que cruzaron, caminaron hasta el día siguiente.

El día siguiente, alrededor de las 9:00 PM, el grupo fue recogido por una camioneta Chevrolet Silverado de color plateado y conducido al remolque en el que viajaron después. Dijo que su grupo era el último de uno más grande que ya estaba dentro.

Calculó que ya había 70 personas dentro. Le dijeron que entrara y que sería transportado más tarde esa noche. Los contrabandistas cerraron la puerta y el interior del remolque estaba completamente negro y ya estaba caliente. Dijo que no les suministraron agua ni alimentos. La gente adentro estaba haciendo ruidos para recibir la atención de alguien pero nadie acudió nunca.

Más tarde, alrededor de las 9:00 PM, alguien abrió la puerta trasera del remolque y les dijo que se irían y le dio a cada grupo una cinta de color diferente para identificar ante los contrabandistas qué grupo estarían recogiendo en un destino. El hombre también les dijo que el remolque tenía refrigeración y que no se preocuparan por el viaje.

Durante la primera hora de viaje, todo parecía estar bien. Más tarde, la gente comenzó a tener problemas respirando y algunos a desmayarse. La gente comenzó a golpear las paredes del remolque y hacer ruidos para llamar la atención del conductor.

El conductor nunca se detuvo. La gente tenía un hueco en la pared del remolque para darle alguna ventilación y comenzaron a turnarse para respirar del agujero.

Al llegar, el chofer frenó fuerte y la gente dentro del remolque se cayó porque estaban débiles. Las puertas traseras se abrieron y la gente comenzó a dispersarse. Seis SUV negros estaban esperando para recoger a la gente. Los SUV estuvieron llenos en cuestión de minutos y partieron de inmediato. [El inmigrante] no vio quién abrió la puerta ni quién era el conductor del camión de remolque.

Otro extranjero indocumentado, A.L.V., estaba siendo tratado en el hospital cuando fue entrevistado por agentes especiales de HSI. Dijo que estaba viajando con aproximadamente siete parientes lejanos y su destino era San Antonio, Texas.

Agregó que su grupo de 24 personas había estado en una “casa de seguridad” en Laredo, Texas, durante 11 días. Declaró que cuando su grupo llegó al camión de remolque había aproximadamente 70 personas en el remolque y estaba muy caliente.

Los agentes especiales entrevistaron otro extranjero indocumentado, H.L.C, quien fue trasladado a un hospital local. Declaró que estaba viajando con su hermano cuando cruzaron por Laredo, Texas. Dijo que pagó 60.000  pesos mexicanos por la parte mexicana de su viaje a Estados Unidos. Habían estado viajando aproximadamente un día antes de entrar en el remolque. Minnesota era su destino final. Declaró que había aproximadamente de 180 a 200 personas en el remolque cuando llegó.

La fiscalía en San Antonio, Texas, fue contactada y aceptó enjuiciar a James Mathew BRADLEY JR”.

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