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MANDEL NGAN

El presidente, Donald Trump, ha recuperado este lunes una canción que ya empleó en otros mítines y durante su campaña para ilustrar sus descalificaciones hacia los inmigrantes, a los que compara con serpientes venenosas que muerden desagradecidas a las viejecitas amorosas que tratan de ayudarlas.

En su primer acto electoral tras ser exonerado por el Senado (bajo control republicano) de las acusaciones de corrupción, el presidente aseguró: “Solía hacer esto mucho y la gente nunca tenía suficiente. Para ser honesto con ustedes, y no lo he hecho en una temporada, pensé hacerlo esta noche porque están en la víspera de darnos un oponente y toda esa gente quiere fronteras abiertas”.

El acto se celebró en Manchester, una ciudad de 110,000 habitantes en el estado de New Hampshire, que hoy celebra las segundas primarias demócratas.

Según relata la web informativa Business Insider, el presidente pasó a continuación a leer la letra de esta canción, llamada La Serpiente y compuesta por Oscar Brown Jr. a partir de una fábula atribuida a Esopo.

En el cuento, un escorpión pide ayuda a una rana para cruzar un río y a medio camino le pica y ambos se ahogan.  “No tuve elección, es mi naturaleza”, responde el escorpión a la rana cuando, antes de morir, le pregunta por qué lo hizo.

“Yo la interpreto en términos de inmigración”, explicó Trump en 2018 en otro acto político: “Puede que os encante, o puede que digáis, ‘¿no es terrible?’. Y si decís, ‘¿no es terrible?’, ¿a quién le importa?”, añadió.

La letra de la canción usada por Trump es como sigue:

“De camino al trabajo una mañana, por la ruta junto al lago, una mujer de corazón tierno vio a una pobre serpiente medio congelada. Su bella piel coloreada estaba toda helada por el rocío. “Oh, vaya”, dijo la mujer, “te llevaré dentro y cuidaré de ti”. “Llévame dentro, tierna mujer, llévame dentro, por dios, llévame dentro, tierna mujer”, suspiró la serpiente. La mujer arropó a la serpiente cómodamente en un paño de seda, y la colocó junto a la chimenea con algo de leche y miel. Aquella noche, después del trabajo, se apresuró a volver a casa y se encontró con que la preciosa serpiente había revivido. (…) Ella la apretó contra su pecho, “eres tan bella”, lloraba, “pero si no te hubiera traído conmigo podrías haber muerto”. Ella acarició su linda piel y la besó y mantuvo bien agarrada, pero, en vez de agradecérselo, la serpiente la mordió con maldad. (…) “Te salvé”, gritó aquella mujer, “y ahora aun así me muerdes, ¿por qué? Sabes que tu mordedura es venenosa y ahora voy a morir”. “Oh, calla, tonta”, dijo el reptil sonriendo, “bien sabías que soy una serpiente antes de traerme aquí dentro”.

Fuente: Telemundo Noticias.