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Emmanuel Macron Speaks To Joint Session Of US Congress

Source: China News Service / Getty

Un grupo de congresistas republicanos moderados está impulsando una estrategia innovadora y contraria a los deseos de los líderes de su partido para forzar una votación que desbloquee la reforma migratoria.

Jeff Denham, Carlos Curbelo, Will Hurd, David Valadao y Mario Diaz-Balart han presentado una petición para forzar al portavoz republicano, Paul Ryan, a convocar una sesión en la que tres proyectos de reforma migratoria sean sometidos a votación. El que más apoyos reciba será aprobado por la Cámara de Representantes. Pasaría entonces al Senado, que en febrero fue incapaz de validar su propia reforma, y aun tendría que ser firmado por el presidente, Donald Trump, que se opone a todos los proyectos menos el suyo.

Pero el primer paso requiere que los cinco proponentes (que se juegan este año su reelección) logren el respaldo de 218 congresistas. Puede sonar difícil, sobre todo porque, por ahora, sólo han logrado 10 votos más. Pero en realidad les basta con convencer a todos los demócratas (193) y a 25 de los 235 republicanos.

Cuando fue presentada la medida, en abril, obtuvo el apoyo de 248 congresistas, incluyendo 52 republicanos. Ahora hace falta que esos mismos firmen a su favor.

¿Qué tres proyectos se someterían a votación?

El presidente del Comité de Justicia, Bob Goodlatte, presentó en enero un proyecto de ley bautizado como Securing America’s Future Act,  que goza el respaldo de la Casa Blanca. Acabaría con la lotería de diversidad (que reparte 50.000 visados al año), y recortaría los visados de reunificación familiar (sólo para cónyuges e hijos menores; los padres tendrían un permiso temporal renovable).

Además, aumentaría el número de green cards para trabajadores de alta cualificación (pasarían de 120.000 a 175.000 al año); financiaría la construcción del muro fronterizo y otras medidas de seguridad; permitiría al Departamento de Justicia retener fondos federales a ciudades santuario; endurecería las penas para los inmigrantes con antecedentes que volvieran al país; convertiría en delito quedarse más tiempo del permitido en el visado; y agilizaría la devolución de menores no acompañados detenidos en la frontera.

Los soñadores, es decir, aquellos jóvenes traídos al país ilegalmente por sus padres cuando eran menores de edad, y que hasta ahora se beneficiaban del programa DACA, obtendrían un permiso de tres años renovable para trabajar, que no les abriría el camino hacia la ciudadanía.

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