El entierro de “El Mencho”: Ataúd de oro y hermetismo en Guadalajara

El último adiós al “Señor de los Gallos”: Lujo y misterio en Zapopan
En un evento que marca el fin de una era para el narcotráfico en México, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”, fue sepultado esta semana en un cementerio de Zapopan, el exclusivo suburbio de la zona metropolitana de Guadalajara.
El funeral del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) estuvo envuelto en una atmósfera de opulencia, hermetismo y una tensión palpable que obligó a las autoridades a mantenerse en alerta máxima.
Un funeral de “realeza” criminal
Los reportes del sepelio describen una escena digna de una película de mafia. El cuerpo de Oseguera Cervantes descansaba en un impresionante ataúd dorado, un símbolo de la inmensa riqueza y el poder que acumuló durante su liderazgo frente a una de las organizaciones criminales más violentas y expansivas del mundo.
Llamó la atención la presencia de decenas de coronas de flores sin nombre, una firma común en los entierros de figuras del alto mando criminal, donde el respeto se manifiesta a través del anonimato por razones de seguridad o jerarquía.

Pese a la falta de remitentes visibles, el volumen de los arreglos florales cubrió gran parte del mausoleo donde ahora descansan los restos del que fuera el hombre más buscado por la DEA y las autoridades mexicanas.
Seguridad y temor en Guadalajara
El despliegue de seguridad en torno al cementerio fue masivo. Aunque no se reportaron enfrentamientos, la presencia de vehículos de lujo blindados y hombres con radiofrecuencia en las inmediaciones de Zapopan fue evidente para los residentes locales.
El operativo contrastó con la discreción que usualmente busca el gobierno en estos casos; sin embargo, el entierro de una figura de este calibre siempre conlleva el riesgo de reacomodos internos o ataques de grupos rivales.
“El Mencho” pasó de ser un sicario de bajo rango a fundar y consolidar el CJNG como una potencia global del tráfico de fentanilo y metanfetaminas. Su muerte y posterior entierro en Jalisco, su principal bastión, cierran un capítulo de violencia que ha transformado la seguridad nacional de México en la última década.
¿Qué sigue para el CJNG?
La sepultura de Oseguera Cervantes deja un vacío de poder que muchos analistas temen pueda desatar una guerra interna por el control del cártel.
Con su fallecimiento confirmado por los hechos en Zapopan, la atención se centra ahora en quién asumirá el mando: si será un sucesor familiar o uno de los jefes de plaza con mayor peso militar. Mientras tanto, en las calles de Guadalajara, el funeral del “Señor de los Gallos” queda como un recordatorio del poderío que el crimen organizado logró ostentar en la región.