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Denver (CO), 26 oct (EFEUSA).- La construcción de la muralla fronteriza entre México y Estados Unidos no ha detenido el flujo de personas, pero sí el de animales y agua, lo que ha ocasionado una situación ecológica negativa que deteriora el ambiente, advirtió hoy la bióloga Stephanie Matlock.

“Se construyó sin tener en cuenta las leyes federales de agua limpia, aire limpio, o especies en peligro de desaparición. De hecho, no se cumplieron 31 leyes federales al construirse la muralla”, señaló a Efe Matlock, profesora de la Universidad Colorado Mesa.

La académica es una de las ponentes que participó en la conferencia internacional sobre globalización y medio ambiente “Four Corners”, que se ha celebrado este fin de semana en ese centro de estudios, y en donde reiteró que a pesar de la muralla, “ellos (los migrantes), seguirán viniendo”, pero no los animales ni el agua.

“No detiene a las personas, la gente desesperada siempre va a encontrar la manera de pasar. Los humanos, como primates, somos muy inteligentes y podemos trepar, excavar o perforar, pero los animales, las plantas y el agua no pasan”, agregó.

Matlock, residente en el desierto desde que nació y con 18 años de experiencia docente, se refirió al caso de los ciervos, que no pueden saltar la muralla y que quedan atrapados a uno u otro lado.

Explicó que en esta especie son las ciervas quienes enseñan a los más jóvenes dónde buscar agua, aprendizaje que no les sirve de nada cuando se enfrentan a la muralla.

Otros animales afectados por el muro son el armadillo, el antílope, el puma, las cabras, las tortugas y ciertas especies de pájaros no voladores, como el pavo.

“Pero la muralla afecta incluso a los pájaros voladores, ya que las intensas luces durante la noche confunden a esos pájaros, que cambian sus conductas migratorias creyendo que el sol está saliendo”, aseveró.

La muralla, que eventualmente medirá 1.900 millas, cuenta ya con un trecho construido que alcanza cerca de 700 millas, y en algunos tramos, como en la zona entre Tijuana y San Diego, cuenta con un doble muro.

“La doble muralla ha creado islas de plantas, tan aisladas que su formación genética va a cambiar al no tener contacto con otras plantas de la misma especie”, dijo Matlock.

El problema, comentó Matlock, es que “los animales y las plantas son incapaces de reconocer las fronteras humanas entre un país y otro”.

“Los ecosistemas se definen por las plantas y los animales que los contienen, no por las fronteras artificiales que nosotros les asignamos”, indicó.

La Universidad de Colorado Mesa albergó desde el viernes un foro sobre globalización y medio ambiente que reunió a decenas de académicos y profesores hispanos de unas 20 universidades de Estados Unidos, además de invitados de México y Costa Rica. EFE

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