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tricolor-4x3_137847370438___190x143Por Carlos Rajo

La selección de México recibe hoy en el Estadio Azteca a su similar de Honduras en un partido que normalmente debió de haber sido de trámite o al menos sin mayores problemas para el “tricolor”, pero que ahora es definitivo para México. Si los los locales pierden casi le habrán dicho adiós la Copa del Mundo del 2014.

Cosas extrañas éstas del fútbol. Un México que en el papel es superior, con una liga profesional mucho más rica y organizada que la hondureña, con una selección que ha hecho papeles decentes en las últimas Copas del Mundo y con varios de sus jugadores titulares jugando en grandes equipos europeos, se ve ahora contra la pared. Aun cuando Honduras nunca ha ganado en el Azteca, es México el que está obligado a ganar.

Alguien decía por ahí que cuando se hizo el calendario de la eliminatoria para el Mundial este juego contra Honduras se planteaba sin mayor trascendencia, como un partido que de seguro serviría para mostrar a un México ya clasificado o rumbo a la clasificación a la Copa del Mundo en Brazil. Un México que deleitaría a su afición ante en el papel una Honduras de segundo nivel. Ciertamente que se equivocó el que hizo el pronóstico.

¿Cómo es que se llegó a esto? La pregunta y sus respuestas han sido analizadas y comentadas una y mil veces en la prensa deportiva mexicana, entre los aficionados e incluso en sectores de población que normalmente no siguen de cerca el mundo del fútbol. La sola posibilidad de que México no clasifique al Mundial genera gran preocupación entre futboleros, ciudadanos de apie -el ‘tricolor’ y sus éxitos y fracasos es para muchos símbolo de como va el país- y entre aquellos que se benefician económicamente de la participación en el Mundial.

Básicamente el problema ha sido que Mexico ha jugado mal y que aun peor no ha conseguido los resultados que supuestamente debió haber conseguido. En su visita a Honduras el “tricolor” sacó un empate en San Pedro Sula lo cual no es tan malo. El problema ha sido que no ha podido ganar en el Azteca como local. Aun peor, empatando con equipos tan débiles como Jamaica (también empató con Costa Rica y con Estados Unidos).

De haber jugado mal se responsabiliza tanto al técnico Jose Manuel “el Chepo” de la Torre como a los jugadores, lo cual es por supuesto cierto. Se puede hablar mucho del sistema rígido del entrenador, de la falta de creatividad y entrega de los seleccionados o incluso también de que algunas selecciones de Centro América -Honduras, Costa Rica o Panamá- han avanzado en su desarrollo futbolero. Con todo, hay otro elemento que también debe contar en el análisis: la cuestión mental de los jugadores.

Algo pasa en la mente de los seleccionados mexicanos que los hace que parezcan otros los que están jugando. Se les ve atemorizados, con la inseguridad del que ha perdido la confianza en sus capacidades y ahora aun peor, con la presión de todo un país que parece no aceptar otro resultado mas que la victoria.

Algo al menos ha mejorado en las últimas semanas. Sucede que México jugo un amistoso contra Costa de Marfil y por fin pudo ganar sin discusión. Aunque el partido era amistoso dejo ver a una selección diferente, menos amarrada y chata que como venía jugando y con varias presencias nuevas que al menos en el papel pintan a un equipo más atrevido y con más llegada. Destaca aquí por ejemplo, la inclusión en el medio campo del Christian Giménez, un argentino recién nacionalizado que más allá de la controversia que genera precisamente por esta condición de “extranjero” -al menos hasta hace unas semanas- le dio otra dinámica al equipo mexicano.

La controversia sobre Giménez y otros que se han incorporado para el juego contra Honduras (el también argentino nacionalizado Damián Alvarez y los mexicanos de nacimiento Angel Reina y Fernando Arce) también pasa por la idea de que han sido nombres que le fueron impuestos al Chepo por los directivos de la selección -representantes de los dueños de equipos-. Que a cambio de no despedirlo, se dice, luego del papelón en la Copa de Oro, le pusieron entre otras condiciones que aceptara los nuevos nombres y que también cambiara un tanto el sistema de juego.

Todo hace suponer entonces que México jugará un partido ofensivo y que tratará desde  el inicio de arrinconar a Honduras. Y por supuesto, el equipo hondureno se echará atrás, tratando al menos de mantener el orden. Sabe muy bien que un empate en el Azteca será una victoria moral. Honduras tiene 7 puntos y México 8. Estados Unidos encabeza la tabla de posiciones con 13 puntos, seguido por Costa Rica con 11. Panamá está en quinto lugar con 6 puntos. Los tres primeros equipos clasifican directamente a la Copa del Mundo y el cuarto jugará un repechaje con Nueva Zelanda.

A propósito de estos números de puntos, si se revisa con detalle se ve que México no está tan mal. Está hoy en tercer lugar, lo cual lo clasifica a Brazil 2014 y aun si bajara un lugar tendría todavia oportunidad en el repechaje. El punto es que es cierto, hay peligro de no clasificar, pero sucede que pasa algo más en la mente del mundo futbolero mexicano y los intereses empresariales que se mueven en su entorno.

Ese temor e inseguridad que hablabamos impregna hoy a los jugadores y cuerpo técnico, de alguna manera también se internaliza en la afición, prensa y empresarios. No se sabe quién la trajo primero, si el equipo o la prensa y afición, pero lo cierto es que el uno se alimenta del otro. Es como que si el mundo futbolero le ha perdido confianza a su selección. México ha jugado tan mal y sin actitud ganadora que aunque los números no sean tan brutales, la percepción de la gente es devastadora: ya casi le bajaron el pulgar a su selección.

Más allá de estos comentarios de psicología amateur, lo cierto es que si México pierde se le complican las cosas, particularmete si Panamá gana, lo cual debería de ser lo lógico considerando que juega contra el débil Jamaica. Además, el próximo partido de México es el martes contra un Estados Unidos que no sólo va en primer lugar sino que además jugara de local en Columbus, Ohio, donde México nunca ha ganado.

 Lo que hasta hace unos meses parecía impensable pudiera comenzar a darse el viernes en la noche en el Azteca. México ha participado en todas las Copas del Mundo desde 1994 y fue sólo en el Mundial de 1982 que estuvo ausente por haber sido eliminado en el terreno de juego (en el de 1990 fue descalificado por un problema de falsificación de documentos). Hoy el país está a la expectativa de lo que haga su selección. Cuando más jugadores mexicanos hay en Europa, cuando más dinero se maneja en la liga profesional mexicana y cuando más prensa deportiva hay que nunca, México está en el filo del abismo. Si Honduras hace la hombrada, casi con seguridad “el tricolor” se quedará en casa durante Brazil 2014. Será la primera que eso sucede en 20 años.

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