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Obama y Jose DiazHace poco más de un año el Presidente Barack Obama dijo que él no podía emitir una orden ejecutiva para otorgarle protección legal a millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos.

“No es una una opción”, dijo Obama en septiembre de 2013 en esta entrevista con el presentador de Telemundo José-Díaz Balart. Que si lo hacía, añadió, sería algo “muy difícil de defender legalmente”.

No era la primera ocasión en la que el presidente de los Estados Unidos reiteraba este punto de vista. En enero de ese mismo año, Obama ya le había dicho a Díaz-Balart en otra entrevista que no podía ampliar su programa de Acción Diferida (DACA) a, por ejemplo, los padres indocumentados de los niños nacidos en el país.

Las palabras de Obama en esa entrevista a Telemundo son tomadas hoy por muchos, incluyendo a sus rivales republicanos, como una muestra de lo contradictorio de sus declaraciones.

Que quede claro, no hay interés aquí de cuestionar al mandatario o de ponerse del lado de los que se oponen a lo que parece ser la inminente orden ejecutiva para proteger hasta, posiblemente, cinco millones o más de indocumentados. Es simplemente que la discusión está en la arena pública y sería de necios ignorarla. Es más, es posible que esas palabras de Obama a Telemundo puedan ser utilizadas por los críticos del presidente en una eventual acción legal contra la orden ejecutiva (demandar al mandatario en los tribunales por violar la ley).

La respuesta de la Casa Blanca es que no hay tal cosa de que el presidente haya cambiado de opinión o de que se pretenda ignorar la ley. Que lo dicho por Obama a Telemundo se refería a una reforma al sistema migratorio en su totalidad. Que el presidente -sigue el argumento del gobierno- no podía aprobar con su firma una orden ejecutiva que incluyera las cosas que estaban en la ley de reforma migratoria y que potencialmente podrían haber favorecido a la inmensa mayoría de los once millones de indocumentados (ley que en su momento aprobó el Senado pero que no pasó en la Cámara baja).

“Conseguir, por ejemplo, algo tan completo como lo que está en la ley del Senado, eso va más allá de mi autoridad legal”, explicó Obama el domingo en una conferencia de prensa cuando visitaba Australia, cuando se le preguntó sobre los límites de su poder ejecutivo. “Ciertamente hay cosas que no puedo hacer”.

Lo único que ha cambiado ahora, continua la Casa Blanca, es el énfasis que el presidente Obama le da a ciertos aspectos del sistema migratorio. Así como en su momento el énfasis estuvo en que se aprobara la reforma migratoria, hoy la atención del mandatario está en hacer algo que a su juicio será al menos una solución temporal a lo que él, y muchos otros en Washington, califican de “un sistema de inmigración disfuncional”. El énfasis sería entonces en destinar los esfuerzos de deportación en ciertas personas (gente con delitos, crímenes, etc.) y no en otras (gente sin problemas con la justicia, con vínculos fuertes con la sociedad, etc.)

Esto de “temporal” es clave en la definición de lo que será la potencial orden ejecutiva de Obama. El alivio que se dará a esos millones de indocumentados (padres con hijos nacidos en USA, padres de ‘soñadores’, trabajadores de la agricultura, etc.) será precisamente temporal, es decir válido sólo por cierto tiempo y limitado a dos cosas: no deportación y permiso de trabajo. Algo similar al llamado TPS que se da a la gente de El Salvador, Honduras y otros países por el cual a los beneficiados se les permite vivir y trabajar en Estados Unidos pero por un periodo limitado de tiempo (cada cierto tiempo se renueva el permiso).

Así como habrá alegría y un gran alivio entre millones de familias inmigrantes ante la expectativa de lo que hará Obama con su orden ejecutiva, al mismo tiempo se intensificará ésta discusión sobre si Obama tiene la capacidad legal para hacer lo que a todas luces hará en el tema migratorio.

De seguro que para alguien que se beneficiará de la orden ejecutiva ésta es una discusión secundaria, académica y hasta con malas intenciones si se quiere (por qué preocuparse por algo que le cambiará por lo bueno la vida a millones de seres humanos). Lo importante, sin embargo, es que el debate existe y no se acabará.

El anuncio de la orden ejecutiva será apenas el inicio de otro capítulo en la feroz batalla entre el presidente y sus adversarios políticos. Y ojalá que el mandatario tenga consigo las mejores mentes legales del país para defender lo que en su momento le dijo a Telemundo “no era un opción”… “algo muy difícil de defender”.

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