Hurricane Michael Slams Into Florida's Panhandle Region

Source: Joe Raedle / Getty

Joanne Garone Behnke ha repetido cientos de veces todos los escenarios posibles en su mente. Tal vez su tía, de 79 años, se refugió en un edificio de departamentos cercano que soportó los devastadores vientos del huracán Michael hace casi una semana. Tal vez la han rescatado y está en una cama de hospital, en alguna parte. La pila de escombros que antes fue su casa en Mexico Beach, Florida, una de las ciudades más afectadas tras el paso de la tormenta es poco profunda como para que un cuerpo pase inadvertido, se repite Garone Behnke.

“Es una tortura”, dice Garone Behnke, quien habló por última vez con su tía, Aggie Vicari, justo antes de la llegada del huracán para rogarle que abandonara su casa de bloques de cemento.  Cinco días después de la llegada de Michael al Panhandle de Florida, las familias intenta localizar a sus parientes y amigos de los que no ha tenido noticias. Los equipos de búsqueda y rescate aún buscan a cientos de desaparecidos, aunque se desconoce la cifra exacta.

La cifra de muertos se eleva a 19 víctimas, nueve en Florida, seis en Virginia, tres en Carolina del Norte y uno en Georgia. Este martes aún hay 148,000 personas sin electricidad en Florida, 30,000 en Georgia y 13,000 en Virginia.

“He hablado por teléfono con reporteros, con jefes de bomberos, con directores de los equipos de trabajo de Miami, diga quien diga, lo he llamado. He llamado a todos los hospitales”, conta Garone Behnke este lunes antes de consultar un mensaje en su celular del jefe de bomberos en Mexico Beach: “Seguimos trabajando en ello… Les mantendremos informados”.

A medida que la tormenta se acercaba, las autoridades pidieron a más de 375.000 personas que dejaran sus casas, pero las autoridades de emergencias mostraron su frustración por el elevado número de residentes que decidieron no hacerlo. Según esta fuente, tras los cortes generalizados en el servicio de telefonía móvil, los desaparecidos pueden estar a salvo pero sin conseguir comunicarse con sus familias.

El rescatista Trevor Lewis y el resto de su equipo de seis personas prestaban sus celulares a las víctimas del huracán para que pudiesen contactar con sus seres queridos por primera vez en días. Dijo que los veía “llorar de felicidad”. “Solo la desesperación en las voces de los familiares que no han contactado con sus seres queridos durante unos días ya es mala”, cuenta.

En Mexico Beach, una localidad de unos 1.000 habitantes que ha sido barrida casi por completo del mapa tras el impacto del huracán, autoridades locales dijeron el domingo que  que había 46 personas pendiente de ser localizadas. En un primer momento la cifra era de 285 personas, pero las autoridades creen que muchos se marcharon justo antes de la llegada de Michael.

Melissa y Rodney Reinhardt pasaron días preguntándose si el padre de Rodney, de 79 años, habría sobrevivido a la tormenta en su casa, en la devastada zona de Port St. Joe.

“Nuestra esperanza es que hubiera desalojado, pero nadie había oído nada de él”, señalan. “Es horrible no saber. Es aterrador. Ver las imágenes en las noticias lo hace más aterrador”.

Los equipos de emergencias llegaron a él el jueves en la noche y les dijeron que estaba allí, pero esa fue toda la información que recibieron. Finalmente, Rodney fue a un grupo de una iglesia el domingo para recogerlo. “Este fue un final feliz”, señaló Melissa Reinhardt.

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