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Source: Jaguar Land Rover (Supplied by WENN) / WENN

Las amenazas de patrones contra empleados indocumentados por su estatus migratorio han aumentado en Nueva York tras la llegada del presidente Donald Trump al gobierno de EEUU. También ha crecido el miedo de los inmigrantes a denunciar estos actos de discriminación. Ante esta situación, las autoridades estatales buscan potenciar que las víctimas reporten los abusos. Los empleadores se enfrentan a multas de entre 10,000 a 30,000 dólares.

 Así se lo ha contado James Rogers, vicecomisionado de Protección Laboral del Departamento de Trabajo del Estado de Nueva York, a la publicación digital El Diario NY. Este explica que, aunque en los últimos tres años ha habido unas 30 denuncias de patrones por el estatus migratorio de algún trabajador, la cifra está lejos de reflejar lo que a diario viven muchos empleados.

 “La gente sin papeles está aterrorizada de denunciar, especialmente después de las últimas elecciones presidenciales”, cuenta el funcionario al diario digital. Asegura, que el estado de Nueva York le ha declarado una guerra a este comportamiento ilegal de los empleadores.

 Uno de los afectados por las amenazas de sus patrones es el inmigrante Manuel A, de 47 años y origen ecuatoriano, cocinero de un restaurante italiano en la Segunda Avenida. Allí ha trabajado tres años. Sus jefes le pagaban solo 535 dólares por más de 50 horas semanales y tras reclamar, sus jefes se molestaron y pusieron en práctica una táctica que se ha vuelto muy común.

Le entregaron a él y a sus compañeros un formulario I-9 de “verificación de elegibilidad de trabajo” para que lo llenaran ( este documento se utiliza para verificar la identidad y autorización de empleo de las personas contratadas en EE.UU), algo que sus jefes no hicieron cuando empezaron a trabajar. El Estado considera esta práctica “ilegal” y la persigue como una evidente prueba de represalia.

“El mes pasado nos entregaron ese papel y nos dijeron que si no lo llenábamos para verificar los documentos no nos iban a pagar el cheque que nos debían. El manager llegó a querer obligar a todos”, cuenta este padre de familia a El Diario NY, quien agregó que en el último año y medio ha sentido un ambiente más hostil contra los latinos que trabajan en el restaurante.

 “Hemos visto un incremento en las tácticas de intimidación de los empleadores utilizando el estatus de los trabajadores para pagarles menos, especialmente motivadas por el discurso anti-inmigrante de la Administración Trump”, cuenta Cristobal Gutiérrez, abogado del proyecto de Justicia Laboral de la organización Make the Road NY. También señala que los patrones saben que ellos también pueden meterse en problemas si señalan a sus empleados indocumentado por lo que suele quedarse en amenazas.

“Ellos saben que emplear a personas que no están autorizadas los expone a sanciones por no hacer la verificación cuando debían hacerla y por eso le decimos a los empleados que denuncien los abusos porque el riesgo de que los empleadores llamen a ‘La Migra’ si bien puede no ser cero, es muy bajo”, agrega este abogado que explica que su organización cada año recibe unos 400 casos de actividades ilegales contra trabajadores.

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