President Trump Hosts Governors For Dinner At The White House To Discuss Border Security And Safe Communities

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El presidente, Donald Trump, recibió fuertes críticas el pasado miércoles porque, durante un discusión pública sobre inmigración, volvió a mezclar de forma confusa a los indocumentados (“tenemos a gente entrando a nuestro país, o intentándolo; hemos detenido a muchos de ellos”) y a los pandilleros de la MS-13 (“no creerías lo mala que es esa gente, no son personas, son animales, y los estamos echando del país a un nivel como nunca antes”). Como en el pasado, vinculó inmigración con crimen, pero en esta ocasión sus palabras llevaron a pensar que estaba llamando “animales” a todos los indocumentados.

La Casa Blanca remarcó después que Trump se había quedado corto. “¿Qué quiso decir el presidente cuando dijo que algunos inmigrantes no son personas, son animales?”, se le preguntó a su portavoz, Sarah Huckabee Sanders. “El presidente dejó muy claro que se estaba refiriendo a los miembros de la pandilla MS-13”, explicó Sánders, para la que “francamente el termino animal no es suficiente”.

El próximo miércoles, justo una semana después de sus declaraciones, Trump dará otro discurso, en este caso en Nueva York, sobre los esfuerzos policiales para combatir a la MS-13. Pero hoy la Casa Blanca ha difundido un comunicado en el que deja claro no una sino 10 veces que, para ellos, la pandilla criminal son “animales”.

 “Los violentos animales de la MS-13 han cometido horribles ataques violentos en comunidades de todo el país”, asegura la nota, “demasiados estadounidenses inocentes han caído víctimas de la violencia inimaginable de los animales de la MS-13”. Hasta en 10 ocasiones se refiere a los pandilleros como “animales”, remarcando la brutalidad de sus crímenes (como acuchillar a un hombre más de 100 veces y luego decapitarlo, desmembrarlo y extraer su corazón). Según el comunicado, casi el 40% de los crímenes registrados en el condado de Suffolk (Nueva York) entre enero de 2016 y junio de 2017 están vinculados a la MS-13.

La Casa Blanca explica que se trata de una “banda internacional”, con 10.000 miembros en Estados Unidos, y no menciona en ningún caso la palabra “inmigrante”, aunque señala que sus líderes están en El Salvador y están enviando a representantes en Estados Unidos de forma ilegal para contactar con los miembros en el país y hacerse aún más violentos.