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Irak v Bolivia - FIFA World Cup 2026 Play-Off Tournament Final
Source: Rodrigo Oropeza / Getty

La fiebre por el Mundial 2026 ha entrado en su etapa más crítica y costosa. El miércoles 1 de abril arrancó la última fase de venta de entradas para la cita orbital que organizarán conjuntamente Estados Unidos, México y Canadá, y las cifras han dejado fríos a miles de aficionados.

Según los reportes oficiales, los precios han experimentado un incremento sustancial respecto a la preventa de diciembre, consolidándose como el torneo más caro en la historia de la FIFA.

En la etapa inicial, reservada para miembros de clubes de fans oficiales, la entrada más costosa se ubicaba en los US$8,680.

Sin embargo, con la apertura de esta nueva fase al público general, los valores en las categorías de hospitalidad y asientos preferenciales han subido aún más.

Este aumento responde a la altísima demanda y a un modelo de precios dinámicos que busca maximizar los ingresos en un torneo que contará, por primera vez, con 48 selecciones y 104 partidos.

Para los aficionados en sedes clave como Columbus, Cincinnati y Cleveland, la preocupación radica en la accesibilidad.

Aunque existen categorías de boletos más económicas para los residentes de los países anfitriones, la competencia por estos asientos es feroz.

Expertos en marketing deportivo señalan que el costo del viaje, sumado al precio de las entradas, podría convertir este Mundial en un evento de lujo, alejando a la base tradicional de fanáticos.

Con la fase final de venta en marcha, la FIFA espera agotar las existencias en tiempo récord. Quienes aún no han asegurado su lugar deberán actuar con rapidez o enfrentarse a un mercado de reventa que promete cifras astronómicas.

La cuenta regresiva para el pitazo inicial en el Estadio Azteca y las sedes estadounidenses continúa, pero el acceso a las gradas nunca había sido tan exclusivo.