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Fotografías de dominio público, libre de licencia | presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con su respectivo crédito
Source: Public Domain/@Cancillería Ecuador/CC BY-SA 2.0 / other

En un giro dramático que arroja luz sobre los preparativos internos del chavismo, se ha revelado la existencia de un decreto de contingencia firmado por Nicolás Maduro semanas antes de su captura el pasado 3 de enero.

El documento, que permanecía bajo estricto secreto, detalla las directrices políticas y de sucesión que debían seguirse en caso de que fuera detenido y trasladado a los Estados Unidos, un escenario que finalmente se materializó este 2026.

El decreto establece un protocolo de mando diseñado para evitar un vacío de poder y asegurar la continuidad de su estructura política en Venezuela.

Según los detalles del reporte, Maduro designó específicamente las funciones de su gabinete de emergencia, otorgando un rol preponderante a figuras como Delcy Rodríguez para mantener el control administrativo y energético del país bajo una retórica de “resistencia institucional”.

El texto también incluye instrucciones para la movilización de las fuerzas de seguridad y el manejo de los activos internacionales restantes, intentando blindar la estructura económica frente a las sanciones de la administración de Donald Trump.

Analistas sugieren que la firma de este decreto demuestra que Maduro era plenamente consciente de la inminencia de la operación militar estadounidense y buscaba dejar una hoja de ruta que impidiera el colapso inmediato de su coalición de gobierno.

Mientras Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan cargos de narcoterrorismo en una corte de Manhattan, este documento se convierte en una pieza clave para entender la estrategia de supervivencia del régimen que, a pesar de la ausencia física de su líder, continúa operando bajo las órdenes que él mismo dejó por escrito ante la eventualidad de su caída.