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EE. UU. prepara acusación contra Delcy Rodríguez por corrupción
Source: Public Domain/Presidencia de Venezuela

El panorama político en Venezuela ha dado un giro drástico tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, dejando a Delcy Rodríguez como la figura central del poder. En este contexto, la implementación de una nueva Ley de Amnistía General se presenta ante la comunidad internacional como un gesto de “reconciliación”, pero un análisis detallado revela una estrategia de control más profunda: la amnistía selectiva.

Aunque se han registrado cientos de excarcelaciones, organismos de derechos humanos y analistas advierten que el proceso es parcial.

La táctica del régimen parece enfocarse en liberar a figuras de menor perfil o aquellos cuyas causas pueden ser manipuladas para forzar una admisión de culpabilidad, manteniendo tras las rejas a actores clave o militares acusados de conspiración.

Esta “liberación a cuentagotas” funciona como una válvula de escape para reducir la presión internacional —especialmente ante la nueva administración de Estados Unidos— sin desmantelar realmente el aparato represivo.

La gestión de Rodríguez busca legitimar su mando mediante la oferta de “justicia restaurativa”, prometiendo incluso transformar centros de tortura como El Helicoide en espacios culturales. Sin embargo, la demora en las liberaciones plenas y la exclusión de casos emblemáticos sugieren que la amnistía es utilizada como una moneda de cambio política.

Mientras el chavismo intenta proyectar una imagen de normalización y apertura democrática, la realidad en las cárceles evidencia que la estructura de persecución sigue vigente, adaptándose a una nueva etapa de supervivencia del régimen bajo un liderazgo que combina la retórica del perdón con el pragmatismo autoritario.