Trump declara victoria ante Irán: “Tenemos que terminar el trabajo”

En un mensaje cargado de triunfalismo, pero con matices de cautela estratégica, el presidente Donald Trump afirmó este miércoles que Estados Unidos ya ha “ganado” la confrontación militar contra el régimen de Irán. Sin embargo, el mandatario subrayó que la ofensiva, denominada Operación Furia Épica, aún no ha concluido formalmente, señalando que sus tropas deben “terminar el trabajo” para garantizar una seguridad duradera en la región y la neutralización total de la amenaza nuclear.
Las declaraciones de Trump se producen tras diez días de una intensa campaña aérea y naval conjunta con Israel, que según el Pentágono ha logrado alcanzar más de 5 000 objetivos estratégicos en territorio iraní.
En entrevistas recientes, el presidente aseguró que las capacidades militares de Teherán —incluyendo su Fuerza Aérea, su Armada y sus centros de mando— han sido prácticamente aniquiladas.
“Tomó solo una hora aniquilar su liderazgo militar”, presumió el mandatario, refiriéndose a los ataques iniciales que desarticularon la cadena de mando iraní.
A pesar de declarar que la guerra está “prácticamente terminada”, Trump ha mantenido una retórica de máxima presión. Ha advertido al régimen que cualquier intento de bloquear el Estrecho de Ormuz o interferir con el flujo petrolero resultará en una respuesta “20 veces más fuerte”.
Esta postura busca estabilizar los mercados globales, que han sufrido una volatilidad extrema; tras sus palabras, el precio del barril de petróleo Brent mostró un alivio significativo, cayendo de los 119 a los 92 dólares.
El “trabajo” pendiente al que hace referencia el presidente incluye asegurar la rendición incondicional del régimen y supervisar la transición tras el nombramiento de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo, una elección que Trump calificó como un “gran error”.
Mientras la Casa Blanca estima un plazo de cuatro semanas para concluir las operaciones militares y evitar una crisis energética profunda, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha reiterado que no habrá “construcción nacional incesante”, sino un enfoque directo en la eliminación de capacidades bélicas.
El conflicto ha dejado un saldo humanitario y económico devastador, pero para la administración Trump, la misión es un “éxito tremendo” que busca reconfigurar el orden en Medio Oriente bajo términos favorables a Washington y sus aliados.