EE.UU. tiene el peor sistema de salud entre países desarrollados
EE.UU. tiene el peor sistema de salud entre los países desarrollados, según estudio.

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Un reciente informe del grupo de investigación independiente The Commonwealth Fund revela que Estados Unidos tiene el peor sistema de salud entre los países desarrollados, a pesar de ser el que más gasta en asistencia sanitaria. El estudio comparó los sistemas de salud de 10 países de renta alta y evaluó aspectos como el acceso a la atención médica, la eficiencia, la equidad y los resultados en salud, donde EE.UU. ocupó consistentemente el último lugar.
El informe pone de manifiesto varias preocupantes deficiencias en el sistema sanitario estadounidense. Aunque EE.UU. gasta más en salud que cualquier otro país desarrollado, los estadounidenses enfrentan serios obstáculos para acceder a la atención, lo que incluye altos costos de los servicios médicos, medicamentos y seguros. En el ámbito de los resultados en salud, EE.UU. tiene las tasas más altas de enfermedades crónicas y muertes evitables, y su esperanza de vida es significativamente menor en comparación con países como Australia, los Países Bajos y el Reino Unido, que encabezaron la clasificación.
El presidente de The Commonwealth Fund, el Dr. Joseph Betancourt, destacó que “a pesar de ser el país que más invierte en salud, los estadounidenses están más enfermos y mueren más jóvenes que en otras naciones desarrolladas”. El informe también señaló que EE.UU. sufrió las tasas más altas de muertes evitables durante la pandemia de COVID-19 entre las personas menores de 75 años, subrayando las desigualdades en el acceso y la calidad de la atención sanitaria.
El contraste es evidente: mientras otros países desarrollados han implementado sistemas de salud más equitativos y accesibles, en EE.UU. persisten profundas desigualdades, particularmente entre las poblaciones de bajos ingresos. Este informe refleja la necesidad urgente de reformas en el sistema de salud estadounidense, que sigue ofreciendo un bajo rendimiento a pesar de su abultado presupuesto y deja a millones de personas sin acceso a la atención médica básica que necesitan.