From left: SAVANNAH, GA August 29, 2024: Democratic president

Source: The Washington Post / Getty

Los candidatos presidenciales, Donald Trump y Kamala Harris, se preparan de maneras completamente distintas para el único debate previsto de la campaña electoral, que se llevará a cabo el próximo martes 10 de septiembre en los estudios de ABC en Filadelfia. Aunque las expectativas no son tan altas como en el debate entre Trump y Biden el pasado 27 de junio, que marcó el fin de la candidatura de Biden, la relevancia de este cara a cara es significativa, especialmente por el estrecho margen en las encuestas y su capacidad para influir en los votantes indecisos.

Trump, durante su mitin en Wisconsin, mencionó de forma casual que podría “destrozar” a Kamala Harris, pero insinuó que los medios de comunicación podrían interpretar el debate de manera desfavorable hacia él. Siguiendo su estilo habitual, ha criticado a Harris por su falta de experiencia y cambios de opinión, describiéndola como un blanco fácil.

En contraste, Kamala Harris ha adoptado un enfoque más metódico. Según informes del New York Times, ha pasado los últimos días en un hotel en Pittsburgh, recreando un escenario de debate con un “doble” de Trump. Trump, en cambio, sostiene que no necesita preparación formal: “Me he preparado toda mi vida para este debate”, dijo en una reciente entrevista, destacando que su conocimiento sobre los problemas que, según él, han causado los demócratas es suficiente.

Aunque Trump parece preferir un estilo más improvisado, sus asesores le han recomendado practicar respuestas a preguntas complejas, especialmente sobre sus asuntos judiciales, con el republicano Matt Gaetz asumiendo el papel de Harris en esos ensayos. Sin embargo, existe preocupación en el equipo de Trump de que él pueda desviarse de los temas políticos hacia ataques personales, algo que podría alienar a los votantes indecisos.

El debate, que se realizará sin público, sigue las mismas reglas del anterior enfrentamiento entre Trump y Biden, incluida la opción de silenciar los micrófonos para evitar interrupciones. El equipo de Harris intentó que los micrófonos permanecieran abiertos para permitir intercambios más directos, pero no tuvo éxito en las negociaciones.

Por otro lado, Trump ha criticado duramente a ABC, acusándola de estar en contra de él y favoreciendo a Harris, e incluso sugirió, sin pruebas, que la cadena le había proporcionado las preguntas del debate con antelación, una afirmación que ABC ha negado categóricamente. Sin embargo, parece improbable que Trump se retire del debate, dada su confianza en su dominio escénico, aunque su personalidad impredecible podría ser su mayor obstáculo.